En 1995, Óscar, el protagonista de la historia, cuenta lo que ocurrió en los mejores años de su vida con Marina.
En septiembre de 1979, Óscar salió del internado después de las clases a
explorar Barcelona. Se acercó a un caserón modernista y la puerta de la
verja se abrió cuando se apoyó en ella. Escuchó entonces música y se
acercó a curiosear. Entró en la casa y cuando cogió un reloj para verlo
mejor, descubrió que no estaba solo y huyó asustado con el reloj en la
mano. Intentó volver con su amigo JF para devolverlo, pero les entró
miedo y se escaparon de allí.
Óscar volvió el fin de semana para
devolverlo y conoció a Marina y a su padre, Germán, el dueño del reloj.
Quedó con Marina para el día siguiente, domingo, y ella le llevó hasta
un cementerio en el que había una lápida sin nombre con el dibujo de una
mariposa negra. Una misteriosa mujer solía ir una vez al mes a dejar
sobre la tumba una rosa roja.
Siguieron a la mujer y llegaron a
un jardín que tenía un invernadero lleno de figuras incompletas de
madera, metal y cerámica. Allí descubrieron un cuaderno de fotos de
personas deformes y percibieron un fuerte olor a animal podrido.
Otro día en que Óscar fue a casa de Marina, la encontró vacía y al rato
volvió a notar el olor a podrido. Entonces se dio cuenta de que en el
jardín había alguien.
En ese mes Marina y German fueron a ver a
un médico y dejaron solo a Óscar cuidando la casa y a Kafka. Una semana
Óscar estuvo investigando a una mujer que apareció en la estación
después de despedirse de Marina, era la mujer del cementerio. Esa mujer
le dio un sobre en el que ponía una dirección: Mijail Kolvenik Calle Princesa, 33, 4º -2ª.
Cuando llegó a la dirección encontró a un hombre llamado Benjamín
Sentís que le dijo que Mijail había muerto en un incendio con su esposa
Eva Irinova. Mijail había sido un genio en la creación de artículos de
ortopedia y prótesis médicas. Su empresa adoptó el símbolo de una
mariposa negra con las alas desplegadas.
Pocos días después,
Óscar leyó en el periódico la noticia de la muerte de Sentís, que había
aparecido en un túnel de alcantarillado con las manos amputadas. Marina y
él decidieron volver al invernadero de las figuras. Allí cogieron el
cuaderno de fotos y entonces las figuras les atacaron. Al huir de ellas
se dieron cuenta de que tenían vida y que estaban hechas con piel y
hueso humanos.
Mirando el cuaderno de fotos encontraron una foto
de un médico y detrás ponía que se llamaba Joan Shelley. Ese médico aún
vivía y fueron a verle para hablar de Mijail.
El doctor vivía con
su hija María. No les dijo gran cosa, pero les pidió la fotografía y
cuando se marchaban, Óscar vio que la lanzaba al fuego.
Después
fueron a hablar con un policía jubilado y tras seguir diversas pistas
supieron la verdadera historia de Mijail. Éste tuvo un hermano gemelo
que murió a los siete años por una malformación genética. Mijail conoció
a un médico que lo crió y le enseñó su oficio. Cuando el doctor murió,
Mijail experimentó con cuerpos humanos y lo siguió haciendo durante toda
su vida intentando buscar una solución para la enfermedad que sabía que
llevaba dentro. En Barcelona conoció a Eva y se casó con ella. Cuando
desfiguraron a Eva con un ácido, Mijail la reconstruyó en parte para que
pudiera comer y hablar. Eva se dio cuenta de que Mijail se estaba
volviendo loco y pensó que dándole un hijo dejaría de experimentar con
su cuerpo que ya mostraba el avance de la enfermedad, pero no fue así.
Nació una niña, María, y Eva se la dejó al doctor de la familia, Shelley
para que la criara como si fuera suya. Mijail se había reconstruido
casi todo el cuerpo y era un ser deforme y loco, por lo que lo
encerraron en una torre de la casa. El hombre que desfiguró a Marina
apareció con su hermana por la casa y provocó un incendio. El chófer
salvó a Eva. Mijail rompió la ventana de la torre, bajó por la pared y
atacó a los hermanos. Fueron los cuerpos de éstos los que se hallaron
carbonizados, pero todo el mundo pensó que se trataba de Eva y Mijail.
Un
año después Mijail reapareció y se servía de su hija para sobrevivir.
La fue convirtiendo en una especie de máquina como él y al final fue Eva
la que provocó un incendio en el antiguo teatro para acabar con todos y
consigo misma.
Óscar y Marina se salvaron por suerte, pero
entonces Óscar descubrió que quien estaba enfermo no era German sino
Marina y que le quedaba poco tiempo de vida. A partir de entonces iba
todos los días a verla cuando salía del internado. Durante la última
semana de vida de Marina estuvo con ella las veinticuatro horas, sin
volver al colegio. Tras su muerte, la incineraron y esparcieron sus
cenizas en la orilla del mar. Después volvió a Barcelona donde le
localizó un policía en la estación, pues llevaban una semana buscándole.
Pero nunca dijo la verdad.
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